Mostrando entradas con la etiqueta salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salud. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de agosto de 2021

¿Cómo mejorar la habilidad manual, el caminar y el mantenimiento de la postura?

En este artículo vamos a trabajar sobre las habilidades motrices y qué podemos hacer de ahora en adelante para mejorarlas.


Seguimos analizando el libro del que hablé en los videos anteriores de La Obra Social Fundación ”la Caixa”  “Vive el envejecimiento activo. Memoria y otros retos cotidianos”


Las habilidades motrices fundamentales comprenden, básicamente, la destreza manual, la marcha (es decir, la capacidad de caminar) y el mantenimiento de la postura. 


El gesto motor, es decir de movimiento, tiene su soporte físico esencial en los huesos, articulaciones, tendones y músculos. 


El movimiento responde a un amplio abanico de posibilidades y matices, obedeciendo a una compleja organización que reside en el cerebro y que cuenta con múltiples interconexiones.


El conjunto musculoesquelético debe trabajar en armonía, con flexibilidad, para lograr la adecuada coordinación entre músculos y articulaciones.



La habilidad manual

La mano representa la máxima evolución de las extremidades superiores en la evolución de las especies y determina muchas de las capacidades funcionales y creativas únicas de la especie humana. 


En el cerebro humano se ha desarrollado una extensa área que ha evolucionado para controlar las manos y, especialmente, los pulgares. La posición y movilidad del pulgar y las posibilidades de prensión que permite suponen un refinamiento del control manual, representando uno de los grandes factores que ha llevado al ser humano a desenvolverse con mayor éxito en gran variedad de entornos climáticos y geográficos. 


Pensemos en la era actual, la de las nuevas tecnologías. En este caso, una nueva función ha potenciado claramente un órgano: el pulgar. Hay quien a la generación joven actual la llama la «generación del pulgar», ya que con dicho dedo, pulsando sobre distintas herramientas tecnológicas, se comunica, se saluda o se decide la suerte de un programa de televisión, entre otras cosas.


La mano supone una importante herramienta creativa, algo así como una extensión del intelecto, un medio de comunicación no verbal y uno de los principales órganos sensoriales. 


La destreza manual determina, en gran medida, la calidad de muchas de las habilidades cotidianas, de funcionalidades relacionadas con el trabajo y de actividades recreativas. Además, permite llevar a cabo movimientos de extrema precisión, así como realizar tareas que requieren de considerable fuerza. 


Con la mano pueden ejercerse distintas formas de prensión, como:


  • la prensión por oposición terminal entre el pulgar y otro dedo, que es la que nos permite por ejemplo sostener una aguja; 
  • la prensión por oposición subterminal, que nos permite, por ejemplo, sostener un lápiz (pero no para escribir); 
  • la prensión por oposición subterminolateral, que se demuestra por la capacidad de sostener una moneda entre el lateral del índice y su presión con el pulgar (por ejemplo, para insertarla en la ranura de una máquina, o para girar una llave en una cerradura); 
  • la prensión tridigital, que nos permite sostener un lápiz para escribir;
  • las prensiones tetra y pentadigitales, que permiten la acción de enroscar y desenroscar; o 
  • la prensa esférica, que permite sostener objetos redondeados

Por otro lado, no suele pensarse en la capacidad que la mano tiene, además de para agarrar, para soltar, y que ante determinadas enfermedades que suponen una rigidez y/o lentitud (como la enfermedad de Parkinson) puede verse limitada.


Para estimular la motricidad manual fina son recomendables:


    • las actividades recreativas tipo manualidades: 

    • modelar con distintos materiales (arcilla, plastilina, etc.), 

    • dibujar

    • pintar (también escribir); 

    • hacer labores (coser, hacer punto, ganchillo, punto de cruz, etc.); 

    • así como ejercicios de separar o agrupar botones, legumbres, semillas, etc.



La funcionalidad motriz


El declive de la funcionalidad motora asociado a la edad puede deberse a distintos factores. 


Por ejemplo, algunas consecuencias de la osteoartritis de los dedos son dolor, inflamación, deformidades en las articulaciones y reducida movilidad de dedos y muñeca, dificultando ciertas actividades de pinza y/o prensión.


Del mismo modo, también contribuyen a la alteración del movimiento en general factores conductuales asociados al envejecimiento, como el declive en el ejercicio y en la actividad física y un estilo de vida más sedentario.


Muchas personas, al hacerse mayores, caminan y se mueven más lentamente, y cuando no está asociado a otros trastornos o enfermedades (como la enfermedad de Parkinson) se considera un rasgo del síndrome de fragilidad física del envejecimiento.


El funcionamiento ágil de las articulaciones deriva de la integridad de distintos tejidos y estructuras, como ligamentos, tendones y cartílagos.


¿Cómo afecta la edad a las articulaciones y a la pérdida de movilidad? 


Con el avance de la edad se producen cambios importantes en el entorno de las articulaciones y, como resultado, las fibras de tendones y ligamentos se empiezan a fragmentar, de forma que pierden capacidad para compensar la tensión derivada del movimiento de las articulaciones. 


Consiguientemente, las articulaciones pierden elasticidad y se vuelven más propensas a lesiones. A la larga, el resultado funcional es que hasta pequeños movimientos de articulaciones se tornan dolorosos. 


Ya desde los 20 años de edad, los cartílagos experimentan cambios en su grosor. En edades avanzadas se han adelgazado considerablemente y son muy frágiles. 


Como resultado de todo este desgaste acumulado a lo largo de la vida en las articulaciones, se manifiesta la artritis, pudiéndose sentir dolor aun cuando las articulaciones estén flexionadas. 


La más común es la osteoartritis, que se caracteriza por una serie de desajustes en las articulaciones, resultando en dolor y pérdida de flexibilidad y movilidad. 


Algunas profesiones o aficiones que suponen determinados movimientos repetitivos pueden incrementar el riesgo de padecer dichas alteraciones o adelantar su aparición (por ejemplo, algunos deportes, el manejo continuado de determinadas herramientas como el martillo neumático, etc.).


La marcha


En términos médicos, el hecho de caminar se denomina marcha. Cuando caminamos sin ningún tipo de problemas, se dice que tenemos una marcha normal. Una marcha normal se caracteriza por caminar con sensación de libertad, porque los movimientos son casi automáticos y la deambulación se realiza prácticamente sin tener conciencia de ellos. 


El peso se desplaza de forma alterna de una pierna a otra. Al mismo tiempo, los brazos se balancean de forma cruzada al movimiento de las piernas (es decir, si la pierna izquierda se adelanta, el brazo derecho se desplaza hacia atrás, y viceversa). La postura del tronco varía en cada persona, pero en general es más o menos erecta. Existe una alta variabilidad individual en la marcha.


De hecho, algunas personas tienen un modo de andar tan característico que pueden ser identificadas a distancia por su aspecto o por el sonido de sus pasos. 


El envejecimiento suele causar un progresivo enlentecimiento de la marcha, así como de las acciones motoras en general, debido al deterioro de algunas estructuras del sistema nervioso. 


Junto a los problemas óseos y articulares antes descritos, es frecuente que moverse resulte una actividad más costosa que cuando se era más joven. Sin embargo, las personas que han tenido una vida especialmente activa y que, con la edad, siguen manteniendo un cierto nivel de ejercicio físico acusan menos las dificultades de movimiento.


No obstante, la disminución de algunos recursos cognitivos como la capacidad de atención (esto lo veremos en el próximo artículo) en sus distintas modalidades puede afectar a la efectividad y la seguridad de la marcha.


Debe prestarse atención al caminar y, especialmente, en edades avanzadas, ya que algunas habilidades como la capacidad de atención dividida pueden verse disminuidas. 


Otras precauciones a tener en cuenta son el incrementar la autoconciencia que significa estimar correctamente las propias limitaciones físicas, ya que el subestimarlas puede llevar a una inadecuada valoración de los riesgos del entorno (suelos resbaladizos, caminos estrechos, pavimentos en mal estado, cruzar calles por lugares indebidos, etc.) e incrementar el riesgo de caídas. 


Consejos para estimular la habilidad motriz


  • Procure realizar ejercicio físico
  • Es muy importante mantenerse activo socialmente. En un reciente estudio sobre personas mayores, se sugiere que una menor participación en actividades sociales está relacionada con una mayor probabilidad de declive de habilidades motoras como la fuerza y la destreza.
  • Muchas actividades cotidianas pueden contribuir a la preservación de la destreza manual: coser, hacer bricolaje, manualidades, etc. Ahora bien, debe evitarse la realización de ciertas actividades de forma prolongada si aparece dolor en las articulaciones de manos y dedos, distribuyendo, en tal caso, la actividad en sesiones más cortas.
  • Si padece dolor en las manos, tal vez se beneficie de masajes periódicos por parte de un profesional de la manicura o un fisioterapeuta, o simplemente de un suave masaje con crema hidratante realizado por algún familiar o amigo, sin que ello sustituya el consejo médico.}





Pensando en la habilidad motriz: adaptaciones en el entorno para facilitar las actividades de la vida diaria


El movimiento es un requisito indispensable en la mayor parte de las actividades cotidianas, empezando por aquellas más básicas, necesarias para llevar una vida autónoma. A continuación veremos algunas orientaciones para, en función de cada necesidad particular, poder adaptar el entorno y, así, tratar de facilitar el desarrollo de tales actividades.


La higiene personal y el baño


El baño puede ser una actividad peligrosa para personas con problemas de movilidad y estabilidad. La accesibilidad y seguridad pueden mejorarse con medidas para evitar o minimizar el riesgo de resbalones o tropiezos.


  • Para la ducha, es recomendable la instalación de un pasamanos (firmemente sujeto a la pared) para ayudar a salvar el pequeño escalón de entrada. Asimismo, utilizar un asiento estable dentro de la ducha disminuye el riesgo de caídas.
  • Cuando exista dificultad para inclinar el cuerpo hacia delante y alcanzar zonas como rodillas o pies, se puede recurrir a esponjas con mango largo.
  • Para utilizar gel, champú o cremas hidratantes, pueden resultar muy útiles dispensadores fijados a la pared y fácilmente recargables. Así se evitarán las incomodidades que pueden derivarse de abrir y cerrar frascos con las manos mojadas, además del riesgo de caída al no poder sujetarse por tener las manos ocupadas.
  • Se recomienda colocar velcros en las toallas para su sujeción, para así poder destinar las manos únicamente al secado del cuerpo y no a tener que, además, sujetar la toalla.
  • Es muy importante que el suelo del cuarto de baño sea de algún material antideslizante (también pueden colocarse alfombrillas de goma en las zonas de mayor uso) y evitar que esté mojado (usar, por ejemplo, alfombrillas de toalla para la salida de la bañera o de la ducha).
  • En la zona del inodoro también puede resultar muy útil la colocación de un pasamanos para facilitar el gesto de sentarse y levantarse.

      

Asimismo, si se considerara necesario existen unas sencillas alzas que se colocan encima del inodoro para que el asiento quede más elevado y, así, facilitar igualmente el sentarse y levantarse del mismo (consultar en ortopedias).


  • La reducción de la fuerza o de la efectividad de prensión manual puede hacer más difíciles tareas como el afeitado, el cepillado de dientes o el secado del pelo. Son muy recomendables aparatos como los cepillos de dientes eléctricos o las máquinas de afeitar eléctricas, así como secadores ligeros. Por otro lado, el simple engrosamiento (por ejemplo, con gomaespuma) de artículos convencionales (cepillos de dientes, peines, cubiertos, etc.) contribuye a facilitar su agarre y utilización.


El vestido y el desvestido


Los problemas articulares y/o de inestabilidad pueden dificultar las tareas de vestido y desvestido. Algunas sugerencias para facilitar estas actividades:


  • Siempre que sea posible, es recomendable vestirse y/o desvestirse estando sentado, ya sea en la cama o en una silla disponible en la habitación.
  • En caso de tener problemas para alcanzarse los pies, o para no forzar la flexión de cadera en caso de lesiones o dolor, pueden utilizarse calzadores largos o pasamedias adaptados (consultar en ortopedias).
  • El uso de prendas con cintura elástica (en lugar de botón, cremallera, cinturón, etc.) o de zapatos sin cordones ni hebillas (mejor cierres de velcro, o sin cierres, siempre y cuando el pie quede bien sujeto) facilita la tarea del vestido, especialmente cuando existan problemas manuales que entorpecen la motricidad fina.



La comida y el manejo de utensilios


Si por problemas manuales (dolor articular, deformidades óseas, problemas de prensión, etc.) manejar los cubiertos se convierte en una ardua tarea, probablemente se pierda interés en la comida. 

La recomendación del uso de cubiertos adaptados es una opción para mantener la independencia en una actividad tan importante como la alimentación. 


Pueden ser de gran utilidad los siguientes objetos:


    • Cucharas ligeras y con el mango curvo y/o engrosado.

    • Tenedores y cuchillos ligeros y con el mango engrosado.

    • Tazas con dos asas, para facilitar su agarre.


En caso de precisar orientación, puede consultar con su médico de familia para que le indique la posibilidad de contactar con un profesional, como un terapeuta ocupacional, especialista en orientar a los usuarios y a sus familiares o cuidadores sobre las mejores estrategias de adaptación, tanto mediante cambios físicos en el entorno como mediante un entrenamiento específico en ejercicios y formas de proceder en la vida cotidiana para hacer que las actividades resulten más fáciles y potenciar, así, la autonomía.


Ya sabemos cuáles son las medidas que podemos y debemos tener en cuenta a la hora de prevenir accidentes y mejorar nuestra calidad de vida, entonces...


Ahora solamente queda poner ¡manos a la obra!



Video de este artículo 👇







Si quieres enterarte cuando hay un nuevo artículo...
Sígueme a través de mis redes sociales




  


Si quieres enviarme un mensaje...👇



sábado, 10 de julio de 2021

Cómo afrontar los cambios físicos (audición)

Hoy vamos a trabajar sobre nuestra audición y qué podemos hacer de ahora en adelante para mejorarla e incrementarla.

Quiero contarte sobre un libro muy interesante que leí hace algunos meses y del que hablé en el video anterior, que plantea la importancia fundamental que tiene mantener activa nuestra mente y nuestros sentidos en las diferentes etapas de la vida y en especial para el Adulto Mayor.

La Obra Social Fundación ”la Caixa” ha publicado una guía titulada “Vive el envejecimiento activo. Memoria y otros retos cotidianos”. En esta guía o manual nos menciona que:

La pérdida de audición se da de forma muy gradual, pudiéndose iniciar entre los 40 y los 50 años. 

La capacidad auditiva es especialmente sensible al aumento de edad para los sonidos de alta frecuencia (agudos), en particular en personas que, de jóvenes, estuvieron expuestas a situaciones muy ruidosas.

Hacia los 50 años pueden apreciarse cambios en la nitidez de la percepción auditiva

Una queja frecuente es oír hablar a la gente pero no poder comprender lo que dicen. Las palabras que tienen cierta similitud pueden sonar igual (puerta/puesta, coser/cocer/comer, balón/barón, sueco/zueco, etc.).

Los cambios auditivos a consecuencia de la edad reciben el nombre de presbiacusia

Una causa frecuente de pérdida de audición es la presencia de cerumen impactado (los conocidos tapones de cera), que debe ser extraído por el médico. 

Otro problema auditivo que, con bastante frecuencia, padecen las personas mayores son los acúfenos (también conocido como tinnitus), que es la sensación periódica o constante de un sonido anormal persistente, como un silbido, un timbre, un murmullo, etc. 

Los acúfenos pueden ocurrir como algo espontáneo, pero asociados a una sensación de mareo; también pueden ser el síntoma de un trastorno conocido como la enfermedad de Ménière, por lo que siempre es recomendable consultar al médico si se experimentan estas sensaciones. 

En cualquier caso, las implicaciones derivadas de la pérdida auditiva pueden tener importantes efectos en la calidad de vida de la persona afectada.


Indicadores de pérdida auditiva


Debemos realizar una revisión auditiva si cualquiera de estas situaciones es frecuente en nuestra vida cotidiana:


  • Constantemente pedimos que se nos repitan palabras en las conversaciones.
  • Necesitamos aumentar el volumen de la radio o la televisión, aun cuando los demás parecen oírlas bien, o cuando estamos solos y llega alguien nos cuestiona lo alto del volumen.
  • Nos cuesta comprender más las cosas en entornos ruidosos que a otras personas.
  • No comprendemos bien cuando nos hablan desde atrás o desde lejos.


Algunos consejos

La prevención de la hipoacusia

Pese a poder ser una consecuencia del envejecimiento, la pérdida auditiva también está asociada a ciertos factores de riesgo que pueden jugar un papel importante en su aparición, como infecciones del oído medio, exposición crónica a sonidos o ruidos altos, o el tabaquismo.

La pérdida auditiva puede prevenirse, o al menos minimizar su impacto, tomando una serie de precauciones en la vida cotidiana:

  • Tratando de evitar los entornos muy ruidosos (bares musicales, discotecas, lugares en obras, etc.) o, cuando la exposición a ese tipo de sonidos sea inevitable, usando tapones protectores.
  • Reduciendo el volumen de aparatos de música, especialmente cuando se escucha con auriculares o en espacios cerrados, como el coche.
  • Inmunizándose contra enfermedades que puedan provocar pérdida auditiva (llevando actualizado el calendario de vacunas) y garantizando que las infecciones auditivas se traten de forma rápida y adecuada.
  • Nunca hay que automedicarse, y deben cumplirse estrictamente las indicaciones dadas por el médico.
  • Acudiendo a revisiones auditivas de forma regular. A partir de los 45 años es recomendable hacerlo cada 2-3 años.


Los audífonos, aunque muy útiles, nunca sustituyen a la audición normal. Por ello, tanto si se cuenta con ayudas correctoras como si no, veamos algunos consejos para minimizar el impacto de la pérdida auditiva en la vida diaria.


La conversación cuando se padece hipoacusia

  • Si tenemos audífono, asegurarnos de llevarlo puesto y de que se encuentra en óptimas condiciones (volumen, limpieza, batería, etc.).
  • Tratar de eliminar o reducir los sonidos de fondo: apagar la televisión o la radio, cerrar la ventana si proviene mucho ruido de la calle, solicitar una zona tranquila en los restaurantes, etc.
  • Indicar a nuestro interlocutor que tenemos problemas auditivos y pedirle que trate de vocalizar y que nos mire cuando habla, pero que no eleve exageradamente el volumen de su voz, ya que ello no hará necesariamente el mensaje más comprensible (al contrario, a menudo puede distorsionarlo aún más).
  • Periódicamente, ir repitiendo lo que hemos entendido para que nos digan si es o no correcto.
  • Tratar de tener papel y lápiz a mano para que nos puedan escribir las palabras que, a pesar de varios esfuerzos, no hemos logrado comprender.


La conversación con alguien que padece hipoacusia

Si la persona con la que interactúa tiene problemas auditivos, es importante que tenga en cuenta los siguientes consejos:

  • Antes de empezar a hablar, asegúrese de que le está prestando atención.
  • Háblele de frente y mirándole a los ojos. Si es necesario, diríjase principalmente hacia el lado por el que el oyente muestre preferencia.
  • Hable claro y no muy rápido.
  • No grite. Hable a un volumen normal, a no ser que el oyente le indique otra cosa.
  • Trate de evitar los lugares ruidosos cuando quiera conversar con él/ ella y, siempre que sea posible, suprima o minimice los sonidos del entorno (televisión, radio, cerrar puertas, ventanas, etc.). Aunque la persona use audífono, el exceso de ruido puede causar interferencias en el aparato.
  • Si no le entiende, aclare la frase o la idea con palabras más simples y, si es necesario, escriba lo más difícil de entender (una frase, una palabra en concreto, etc.).
  • Enriquezca su habla con gestos, expresiones faciales, señalamientos, etc. En ocasiones puede ser útil hacer algún gesto que indique claramente que se abandona un tema para pasar a otro.
  • No hable con la boca llena, ni mascando chicle, ni fumando. Recuerde que, probablemente, la persona con problemas auditivos se ayude de la lectura de sus labios.
  • Sea paciente y positivo. A menudo, tomarse la situación con humor ayuda a que ambos interlocutores se sientan más relajados.



El 02 Octubre del 2018 en el artículo “5 actividades que pueden ayudarte a mejorar tu audición” (original en inglés) de Lauren Mitchell aconseja lo siguiente:


Ejercicio diario

Ya sea corriendo, saltando, brincando o nadando, el movimiento y el ejercicio diarios mejoran la circulación sanguínea hacia el oído interno, más específicamente hacia la cóclea. 

La cóclea es la parte de su oído responsable de convertir las vibraciones del sonido en impulsos nerviosos. El flujo sanguíneo saludable también previene la pérdida de neurotransmisores, los mensajeros en su cerebro responsables de transportar estas señales. 

Un estudio que siguió a 68 000 enfermeras durante unos 20 años descubrió que dos horas de ejercicio a la semana son suficientes para reducir el riesgo de pérdida auditiva.


Yoga

Al igual que otros tipos de ejercicio, el flujo y reflujo del yoga ayuda a mejorar la circulación sanguínea en los oídos. Varias poses y posiciones están dedicadas a proteger y mejorar la audición. 

Estas poses incluyen las poses de árbol, loto, triángulo y camello. 

También se sabe que el yoga alivia el sufrimiento de los pacientes con tinnitus. 

Los investigadores han descubierto que con la práctica continua de yoga, se pueden reducir el estrés y los síntomas del tinnitus.


Jugando juegos

Mantener su cerebro sano y en forma puede reducir su riesgo de pérdida auditiva. 

Se ha descubierto que jugar juegos que prueban sus habilidades de audio, como los que se encuentran en línea o en aplicaciones, mejora la audición. 

Los investigadores probaron un grupo de personas mayores donde a la mitad del grupo se les dieron juegos estimulantes de la memoria y la otra mitad se enfocaron en seguir las corrientes de conversación. Se encontró que quienes siguieron las conversaciones pudieron mejorar su capacidad auditiva.

Realice un seguimiento de la exposición personal al sonido en su oído para disfrutar de su música de forma segura y duradera.


Ubicación de sonido

Esta actividad es fácil y puede realizarla prácticamente en cualquier lugar. Ya sea que esté en la fila de la tienda o acostado en la cama, intente captar los diversos sonidos y zumbidos a su alrededor. 

Trate de distinguir qué está haciendo esos sonidos. Vea si puede filtrar los ruidos por un momento y luego volver a enfocarlos. 

Esta actividad de audio puede ayudarlo con conversaciones en entornos ruidosos. 

Ayuda a filtrar el ruido de fondo mientras te concentras en la conversación.


Meditación

La meditación ha existido durante miles de años y ha sido elogiada por tener innumerables beneficios para la salud. Por lo tanto, no es de extrañar que mejorar su audición sea uno de ellos. 

Sentarse quieto y aquietar su mente ayuda a regular su presión sanguínea y su flujo. 

La meditación también ayuda a reducir el estrés en su vida diaria. El estrés puede causar estragos en su sistema y sus neurotransmisores a menudo están en la línea de fuego.


Ahora solamente queda poner ¡manos a la obra!


Te dejo a continuación el link al video que encontrarás en Youtube sobre Yoga en silla y otro para poder relajarte y calmar la mente


Video de este artículo 👇



Si quieres enterarte cuando hay un nuevo artículo...
Sígueme a través de mis redes sociales




  


Si quieres enviarme un mensaje...👇





sábado, 26 de junio de 2021

¿Cómo aprender a realizar las cosas (que ante podías hacer) de una manera diferente?

Hoy vamos a trabajar sobre nuestra salud física y qué podemos hacer de ahora en adelante para mejorarla.


La Organización Mundial de la Salud en su Programa sobre Envejecimiento y Salud trató el tema del Envejecimiento saludable y en especial El envejecimiento y la actividad física en la vida diaria.


Sabemos que:

  • el envejecimiento es común a todos los miembros de cualquier especie;
  • el envejecimiento es progresivo; y
  • el envejecimiento incluye mecanismos perjudiciales que afectan a nuestra capacidad para llevar a cabo varias funciones.



LA ACTIVIDAD FÍSICA Y SUS BENEFICIOS PARA LAS PERSONAS AL ENVEJECER


Los resultados de las investigaciones indican que además de aumentar la capacidad muscular, la actividad física puede ayudar a:


    • mejorar la resistencia, 

    • el equilibrio, 

    • la movilidad de las articulaciones, 

    • la flexibilidad, 

    • la agilidad, 

    • la velocidad con la que se anda y 

    • la coordinación física en su conjunto. 


Asimismo, la actividad física tiene efectos favorables sobre: 


    • el metabolismo, 

    • la regulación de la presión sanguínea, y 

    • la prevención de un aumento excesivo de peso. 


Es más, existen datos epidemiológicos que demuestran que un ejercicio enérgico y regular está relacionado con: 


    • un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, 

    • osteoporosis, 

    • diabetes y 

    • algunos tipos de cáncer.



La edad no constituye, en sí misma, un obstáculo para el ejercicio físico. En efecto, el ejercicio puede contribuir a que se produzcan cambios positivos y mejorar el rendimiento físico de las personas de avanzada edad de la misma forma que lo hace con las personas jóvenes.


Caminar es una actividad que puede realizarse todo el año, es fácilmente repetible, refuerza a la persona misma, crea un hábito, y es la principal opción para aumentar la actividad física. 


Caminar es una actividad que abarca muchos aspectos físicos y requiere no sólo fuerza muscular sino también equilibrio, una habilidad adquirida muy pronto en la vida. Mientras se camina, como en otros tipos de actividad aeróbica que utiliza los músculos grandes del cuerpo (por ej., la natación y el ciclismo), se producen importantes cambios en las funciones cardiovasculares y respiratorias.


Aunque caminar es el método más común de desplazamiento, también ofrece diferentes opciones (como caminar con otra persona o caminar en manifestaciones con una causa común) para romper con la rutina diaria.


La fuerza muscular de las piernas es especialmente importante para minimizar la inmovilidad, y contribuir así a que las personas mayores conserven su independencia

La debilidad hace que sea difícil soportar el peso corporal y levantarse de una silla baja o del asiento del inodoro, subir escaleras o subirse a un autobús.


Es importante ser consciente de los mensajes que envía el cuerpo (ver artículo anterior sobre Cómo conocerte mejor). A mayor edad los achaques y dolores empiezan a hacerse sentir, aunque la persona no esté realmente enferma. Esto es señal de que la salud funcional ha empezado a deteriorarse. 


En esta situación, las actividades diarias, y la vida en general, se vuelven cada vez más difíciles. No obstante, moverse más y realizar ejercicio pueden inducir a que se produzcan cambios positivos. Dichos cambios pueden ayudar a que la gente crea más en el valor de la actividad física continuada para mantener el bienestar.




La Fundación Navarro Viola y la Fundación Interamericana del Corazón de Argentina, en el 2018 publicaron una guía sobre la actividad física en las personas mayores y te comparto algunas cosas muy interesantes sobre el tema.


Para hacer actividad física con seguridad y reducir el riesgo de lesiones y otros eventos adversos, las personas deben:


  • Consultar con un profesional que evalúe su estado de salud y recomiende un programa de actividad física adecuado a la persona.

       

  • Elegir tipos de actividad física que sean apropiados para el nivel de condición física actual.

       

  • Aumentar gradualmente la actividad física en el tiempo para cumplir con las recomendaciones o metas de salud. Las personas con niveles bajos de actividad física deben ir aumentando gradualmente la frecuencia y la duración de las actividades.

       

  • Utilizar indumentaria adecuada y segura (calzado, medias y ropa cómoda). Las zapatillas deben calzar bien y proporcionar un soporte adecuado al peso del cuerpo, con suelas antideslizantes, buen apoyo en los talones y espacio suficiente para los dedos.

       

  • Evitar lesiones. En este sentido, es importante comenzar la actividad con una entrada en calor y finalizar con una vuelta a la calma, complementado con ejercicios de flexibilidad.

       

  • Realizar la actividad física en entornos seguros que incluyan infraestructura apropiada (senderos nivelados, indicaciones viales, seguridad, iluminación, transporte accesible, etc.).

       

  •  Hidratarse, especialmente con agua, antes, durante y después de la actividad.

       

  • Mantener la actividad física regular durante todo el año, teniendo en cuenta las condiciones climáticas de cada estación. En días calurosos, se debería evitar la exposición al sol y calor extremo. Por eso se recomienda aprovechar las horas de la mañana para realizar actividad. Por el contrario, en días de bajas temperaturas, es preferible aprovechar las horas del mediodía y utilizar varias prendas de abrigo liviano para poder ir quitándolas si fuese necesario.

       

  • Si se producen interrupciones a la actividad regular, debido a una lesión o enfermedad, se deberá reiniciar de forma leve para luego, gradualmente, lograr el nivel de aptitud física alcanzado anteriormente


Para resumir:


Puedes empezar lentamente por lo siguiente (es importante primero consultar con un especialista que conozca nuestra situación de salud actual):


Ejercicios AERÓBICOS O DE RESISTENCIA: Caminar solo/a o acompañado/a


Ejercicios para FORTALECIMIENTO MUSCULAR: algunos ejercicios de yoga para adultos mayores (que también se pueden hacer sentados en una silla)


Tienes que tener en cuenta que todo ejercicio que realices debe ser placentero y si mientras lo estás haciendo sientes dolor es un buen momento para relajar y no forzar los músculos ya que poco a poco podrás ir avanzando.


Así como nosotros necesitamos tiempo para realizar los cambios en nuestras vidas, también los músculos y articulaciones necesitan tiempo para poder adquirir nuevamente elasticidad y buena movilidad. 


¡¡¡Es un proceso lento pero los beneficios son excelentes!!!


Todo cambio físico o de actitud requiere tiempo y mucha paciencia.


Es el momento de tenerte paciencia y escuchar los cambios que tu cuerpo y tu vida están necesitando…



Te dejo a continuación el link al video que encontrarás en Youtube sobre Yoga en silla


Te dejo el video de este artículo 👇




Si quieres enterarte cuando hay un nuevo artículo...
Sígueme a través de mis redes sociales




  


Si quieres enviarme un mensaje...👇






sábado, 19 de junio de 2021

Cómo reconocer las cosas que ya son difíciles de hacer

Hoy vamos a trabajar una técnica que nos ayudará a reconocer las cosas que ya son difíciles de hacer y cómo encararlas de ahora en adelante.


Te cuento que en el marco de mis prácticas en un Hogar de Ancianos, charlando con los residentes del Hogar sobre las actividades que podían hacer y las que ya no podían pero les gustaría, surgieron muchas cuestiones simples como por ejemplo: peinarse, atarse los cordones de los zapatos o zapatillas, bañarse sin ayuda…


Eso nos llevó a realizar un ejercicio que compartiré contigo y te invito a que lo realices con total sinceridad, poniendo por escrito desde las cosas más simples a las más complejas.


Hacer click para descargar 👇



En el cuadro verás que hay 3 columnas con preguntas y deberás contestarlas para cada opción que aparece en el costado izquierdo (cabeza, cuello, oreja, nariz, ojos, boca, brazos, manos, codos, rodillas, piernas y pies, dedos)

Por supuesto puedes sumar más opciones o partes del cuerpo si lo crees necesario.

Este cuadro es solamente una base para que puedas empezar a pensar en las preguntas que se plantean y podrás completarlo a medida que te vayan surgiendo ideas

Puedes bajarlo de mi blog e imprimirlo o copiarlo en una hoja o cuaderno para poder trabajarlo mejor.


Te pongo un ejemplo de Piernas y Pies que surgió cuando hicimos el ejercicio:


  • ¿Qué me gusta hacer y hoy puedo 

Caminar con ayuda


  • ¿Qué me gustaría hacer pero hoy no puedo

Bailar, subir escaleras, correr, andar en bicicleta


  • ¿Qué puedo hacer para solucionar eso que hoy no puedo realizar? 

Ejercicios para moverme mejor 


Si en esta última pregunta no se te ocurre nada, no te preocupes… ya que en las próximas semanas iremos analizando opciones muy interesantes que recomiendan los profesionales de la salud y que podrás (en muchos casos) realizar en tu casa.




Si ya viste el video anterior sobre Cómo conocerte mejor con el fin de desarrollar tus potencialidades y lo estás llevando a la práctica… verás que te será bastante fácil realizar este ejercicio. 


Si todavía no lo viste, te invito a que lo hagas ya que te será de gran utilidad para éste y otros ejercicios que iremos viendo en próximos videos.


Quiero compartirte una frase que se atribuye a Sócrates y me parece muy interesante para este momento...


“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo”.


¡¡Ahora solamente queda poner manos a la obra!!


Ver el video👇



Si quieres enterarte cuando hay un nuevo artículo...
Sígueme a través de mis redes sociales




  


Si quieres enviarme un mensaje...👇